Sitios Pueblo Amarillo

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Jugar en Pueblo Amarillo Masculino

Requisito principal: Ser Barcelonista.
Horario de juego: Jueves 19h00 a 21h00
Lugar: Canchas de OldTrafford, junto a Siglo 21, La Garzota 2.
Cuota: Se paga de 3 a 3.5 por cada peloteo. Dependiendo de la cantidad de equipos.
Límite: Los primeros 12 que confirmen serán los que reserven su cupo.
¿Cómo reservo el cupo? Con su nombre y apellido al 0981299633.
¿Qué pasa si reservan y no van? Si no cumplen con su palabra no serán tomados en cuenta en el futuro.

Pueblo Amarillo, amistad y deporte.

jueves, 27 de octubre de 2016

El aire huele a la 15

El aire huele a la 15, huele al café que preparaba mi madre en los finales de los 80 e inicios de los 90 cuando mi familia estaba completa.
El aire huele al pan que vendía ese señor flaco en su bicicleta, todos los días a las 6 de la tarde en las calles de mi Santa Rosa.
El aire huele a la 15 y a los caramelos que juntaba cada vez que en mi pueblo se rompía una ollita encantada, las de barro.
El aire huele a la bola de maní que me enseñó a preparar mi vieja para ganarme la vida y así poder comprarme los cromos del Barce.
El aire huele a mi jardín de infantes donde leía los cuentos de Pinocho y El gato con botas. El aire huele al Barcelona que conocí de niño.
El aire huele a la 15 y viajo al día que vi a Morales ser figura ante River, el día que vi a Uquillas eliminar a emelec en la Libertadores.
El aire me huele al algodón de azúcar que mis hermanos me compraban a 10 sucres, al helado que la vecina vendía por la ventana.
El aire huele al abrazo del abuelo que me recibía con sus cabellos blancos cuando me escapaba de la escuela para ir a visitarlo.
El aire me huele a la tierra mojada por la lluvia de mi ciudad natal, cuando era un niño inocente que quería jugar en el equipo de sus amores.
El aire huele a la 15 y las arrugas que me gané en los momentos difíciles sin darme cuenta ayudan a dibujar una mejor sonrisa.
El aire huele a mi primer beso escondido por los cursos del colegio, huele a pan hecho en casa, huele a chocolate caliente.
El aire huele a los amigos, familiares y conocidos que se fueron a la otra vida con los colores en su piel.
El aire huele a la esperanza que te dan en una sala de hospital cuando un amarillo tuyo se debate entre la vida y la muerte.
El aire huele a nuestro primer sueldo, a nuestra liberación a una adicción, este aire limpia nuestros pulmones y nos cura el corazón.
El aire huele a aquella primera cerveza que nos hizo sentir bravos en la adolescencia. A ese primer baile con la pelada que nos gustaba.
El aire huele y suena esa cámara antigua de fotos que nos retrataban junto al caballito del parque.
Señores, hermanos míos, quiero agradecer a Dios, porque…
EL AIRE HUELE A LA 15. 

Escrito por Cheo Gómez.


Dedicado a mi sobrino Ariel Paredes Gómez y a mi hermana Verónica Gómez que alientan al ídolo desde el infinito del universo.